martes, 20 de marzo de 2018

Clases de patchwork: quilt de otoño

¡Hola a todos! Espero que la semana haya ido bien y que vuestros proyectos vayan marchando. En mi caso estoy contenta porque estoy consiguiendo mantenerme al día con los proyectos de las clases de patchwork.


Llevamos varias semanas trabajando en un quilt cuya temática me encanta: se trata del otoño y tiene unas calabazas preciosas. Me he animado a escribir este post porque la temática del otoño me gusta mucho y llevaba mucho tiempo queriendo hacer un quilt de este tipo, con un aire muy country. 


También me gusta este proyecto porque se trata de un quilt de los que yo llamo "asimétricos" y os preguntareis que quiere decir eso, pues muy sencillo, el quilt está montado a partir de varios bloques, como podéis ver en las fotos, sin embargo la unión de todos ellos no sigue un patrón simétrico predeterminado, o una la forma geométrica preestablecida.


No sé si me explico, espero que cuando veáis las fotos os quede la idea más clara.  Lo cierto, es que me moría de ganas por hacer un quilt de este tipo; así que cuando Gabriela, nuestra profesora, nos propuso la idea la apoyé con todo mi entusiasmo.


De momento lo estoy disfrutando mucho, porque he aprendido hacer bloques de patchwork pero sin utilizar plantillas, empleando una técnica distinta donde se cortan tiras que se cosen entre sí para luego cortarlas y obtener los bloques. 



Como me apetecía complicarme la vida decidí montar todas las piezas figurativas del quilt usando el apliqué o punto de Baltimore, en vez de hacer aplicaciones con puntada de festón como nos proponía la profesora.



Sé que me va a llevar más tiempo y trabajo acabar el quilt pero creo que merece la pena y con esto termino el post. Espero que os haya gustado y como siempre os digo: hasta pronto y nos vemos en la próxima entrada. Feliz semana.


martes, 13 de marzo de 2018

Mi primer barguello

¡Hola a todos! Espero que la semana os haya ido bien, yo por mi parte estoy muy contenta porque poco a poco voy cumpliendo con mi lista de propósitos para Año Nuevo. Os he dejado el enlace por si os perdisteis esa entrada o por si queréis  refrescar la memoria. 


La verdad es que hacer esta lista y plasmarla por escrito me está ayudando mucho a centrar mis esfuerzos y no dispersarme a la hora de trabajar. De momento he conseguido poner las dichosas ventanitas en el blog, no sé si os habíais dado cuenta. Gracias a la ayuda inestimable de Cristina del blog Puntadas y apuntes que me envió un enlace y por fin pude instalar el programa. Si no conocéis este blog os invito a que os deis una vueltecilla por él, los trabajos de punto de cruz de Cristina son realmente originales y maravillosos.


Y ahora quiero mostraros el primer trabajo terminado de la lista, se trata de un bargüello. Este quilt lo comencé en el mes de Octubre, en un curso monográfico que organizó mi profesora de patchwork, Gabriela. Después tuve que abandonarlo por motivos personales y no ha sido hasta este mes de enero que he podido retomarlo. 



La verdad es que estoy encantada con el resultado. Sinceramente no pensé que iba a quedar tan bien porque al principio fue un horror, estuve a punto de tirar la toalla. Las tres primeras tiras las descosí un millón de veces hasta que por fin conseguí que todas las piezas quedaran en su sitio. Técnicamente este trabajo es uno de los más complicados que he hecho, aunque una vez asimilados los rudimentos de la técnica, he disfrutado mucho con el montaje.


También estoy muy satisfecha con el colorido, escogí tres colores: el azul, el gris y el beige en distintos tonos para conseguir un efecto de degradé; en total fueron veinte telas. Esta parte también resultó divertida, porque buscar telas y combinarlas me gusta mucho, aunque a las dependientas las vuelva locas. 


Ahora me toca acolchar el quilt, el sándwich ya lo he tengo preparado; compré una tela muy bonita para la trasera aprovechando las rebajas de enero. Quisiera acolcharlo a máquina pero no sé si al final seré capaz de hacerlo porque todavía no termino de cogerle el tranquillo. Pero esa ya es otra historia. Me despido ahora, que veo que me estoy alargando. Espero que el post os haya gustado, hasta pronto y nos vemos en la próxima entrada.

martes, 6 de marzo de 2018

Bolsita para la merienda

Hace algunas semana os mostré la canastilla que le regalamos al pequeño Pedro, mi sobrino. Entre las muchas cosas que incluimos como regalo estaba esta preciosa bolsita, perfecta para que mami nos lleve al parque dentro de muy poco.


Lo cierto es que hace tiempo hice otra bolsa igual que ésta y la tela que utilicé para ella fue el punto de partida que inspiró el tono y el colorido de toda la canastilla, pero sobre todo la escogí porque sabía que le iba a encantar a la madre de Pedrito. 


Compré la tela ya hace tiempo atraída por sus tonos pero sobre todo por la originalidad y la calidad de la estampación, sin embargo no contaba con la cantidad suficiente como para coser todos los elementos de la canastilla, así que tuve que combinarla con otra. Tuve la suerte de encontrar una tela de rayas que coordinaba perfectamente con el motivo principal, sin competir con él.


Si os ha gustado la bolsita y queréis haceros una os dejo el enlace al tutorial que hice hace ya algún tiempo. También quisiera señalar el detalle del cordón de algodón que compré en la mercería y que además de práctico queda muy bonito.

Espero que la entrada os haya gustado. No me extiendo que quiero que por una vez la entrada sea cortita. Hasta pronto y como siempre nos vemos en el próximo post. Os deseo que tengáis una feliz semana.


martes, 27 de febrero de 2018

Alfiletero mes febrero

El mes de febrero toca a su fin y es que ya sabemos que este mes se acaba enseguida, es lo mejor que tiene, eso y el día de los enamorados. Yo por mi parte he sido una chica muy buena, que hace sus deberes, y por segundo mes consecutivo he conseguido terminar a tiempo el alfiletero mensual. ¡¡¡¡Reto conseguido!!! Lo de las exclamaciones lo pongo para automotivarme, quisiera dejar claro. No por otra razón.


El animal escogido para este mes es la ballena. Llevaba tiempo queriendo hacer una porque me resultan simpáticas y entrañables. Me dan buenas vibraciones, no sé si a vosotros os pasa lo mismo; y aunque es un trabajo que puede resultar aparentemente sencillo me ha costado mucho hacer la cola. De hecho tuve que retocar en dos ocasiones el patrón porque era imposible conseguir la curva adecuada. De todos modos, no ha quedado también como a mí me hubiese gustado, pero de todo se aprende y no hay mejor maestro que el error. 

De lo que sí me siento orgullosa es de las aletas, que están aplicadas con puntada escondida y que me han quedado bien pegaditas y muy pizpiretas.


Para los ojos, como se puede ver en las fotos, escogí dos botones negros de camisa, totalmente reciclados, lo cual fue un auténtico reto porque no había forma de encontrar en la lata de los botones, dos que fuesen iguales; y ya que la cola ha quedado un tanto de aquella manera, pensé que los ojos debían estar a la altura de las circunstancias.


Y con esto llego al momento de la despedida, que de nuevo quiero ser una buena chica y cumplir con mis propósitos de Año Nuevo no extendiéndome demasiado. No os preocupéis que no vuelvo a poner las exclamaciones ni lo del reto. Espero que el post os haya gustado y que hayáis pasado un rato por lo menos divertido. Si lo he conseguido me doy por satisfecha. Hasta pronto y nos vemos en la próxima entrada. 



martes, 20 de febrero de 2018

Truco de costura: cómo coser tela encerada

Hace poco que descubrí un truco de costura que me apetecía mucho compartir con todos vosotros. En el mes de enero y aprovechando las rebajas me compré unos pantalones hechos con tela encerada. Este tejido tiene un acabado brillante que imita al cuero. Espero que en la foto que sigue se vea bien y os podáis hacer una idea más clara del tipo de tela al que me refiero.


Hasta aquí todo iba bien, el problema es que yo soy bajita y no hay modo de que los pantalones no me queden largos. Siempre ando arreglando bajos, lo cual me da mucha rabia porque no es un trabajo que me guste demasiado.


El problema es que este tipo de tela es muy bonito pero precisamente el acabado brillante hace que los alfileres dejen marcas. Así que estuve pensado cómo me les iba a ingeniar para coger el bajo sin poder utilizar alfileres. 


Entonces me acordé de que tenía unas pincitas maravillosas que utilizo para los trabajos de patchwork y probé a colocarlas en el bajo. He de deciros que el experimento fue todo un éxito. Las pincitas mantuvieron la tela perfectamente en su sitio y el bajo me quedó impecable.


También me ayudó mucho el usar una aguja especial para vaqueros que me recomendó Santi ,la dueña de la mercería Amorós, donde compro habitualmente. Este tipo de aguja es más grande que una aguja normal y da muy buen resultado a la hora de coser tejidos muy gruesos como puede ser el tejido vaquero. 


Como hilo usé uno de torzal con un acabado muy similar al hilo original con el que venían cosido los pantalones. Antes de comenzar a coser el bajo hice varias pruebas sobre el resto de tela que había cortado previamente, hasta ajustar tanto el largo de la puntada como la tensión del hilo. Cuando el resultado me gustó, cosí los bajos.


Ni que decir tiene, que he quedado entusiasmada con el resultado, tanto que me he animado a escribir este post, que espero os haya gustado. Con esto me despido y como siempre os digo, hasta pronto y nos vemos en el próximo post. Feliz semana.

martes, 13 de febrero de 2018

Casa victoriana

¡Hola a todos! Espero que la semana os haya ido bien y que vuestros proyectos costuriles  vayan viento en popa. Dicho esto vamos al lío como dicen en mi tierra. El post de hoy está dedicado al punto de cruz. Hace tiempo que no escribía una entrada de este tipo y me apetecía hacerlo.


El cuadro que hoy os muestro es sin duda el proyecto de punto de cruz que más trabajo me ha dado; si la memoria no me falla me llevó más de ocho meses de trabajo ininterrumpido el poder acabarlo. Sin embargo, creo que mereció la pena porque a esta casa victoriana no le falta detalle, y es uno de esos proyectos, que te enamoran nada más verlos.


De hecho la vi bordada en casa de un familiar durante una visita navideña, me gustó tanto que estuve indagando hasta que conseguí localizar la revista donde se publicaba el esquema. La pedí por correo y después de esperar un tiempo, que se me antojó infinito; un día por fin la trajo el cartero. 



Cuando vi los esquemas casi me da un infarto porque me pareció un trabajo complicadísimo pero después de respirar hondo, llegué a la conclusión de que "Zamora no se tomó en una hora" y decidí que lo mejor sería dosificar el trabajo.



Así que hice fotocopias de los esquemas y recortando cada habitación por separado. Iría paso a paso, bordando una a una las estancias. La casa entera me abrumaba pero bordar una sola habitación, me parecía un objetivo factible; y así un buen día comencé con la cocina. Después vino el salón, con su precioso sillón orejero y para cuando quise darme cuenta había llegado hasta la buhardilla. Lo último fue bordar el tejado y las fachadas laterales.



Y con esto acabamos, espero que el recorrido por esta vieja casa victoriana os haya gustado; yo disfruté mucho bordando las distintas estancias, y ahora pudiendo mostrarla a todos vosotros. Sinceramente espero que os haya gustado y que el recorrido os haya merecido la pena. Hasta pronto y nos vemos en el próximo post. Os deseo una feliz y estupenda semana a todos.

martes, 6 de febrero de 2018

Mantita anti-eruptos

Hace algunas semanas os mostré la canastilla que confeccioné con motivo del nacimiento de mi sobrino Pedro. Ya os anticipé en ese post que era la primera vez que hacía una mantita de este tipo. Como no disponía de patrón decidí hacerme uno utilizando para ello dos platos.


Como el resultado me gustó mucho y me funcionó muy bien, decidí hacer este mini-tutorial para todos vosotros, por si alguien se encuentra en el mismo trance. Es muy sencillo. 


Comienzo con el paso a paso. En primer lugar compré dos toallas pequeñas en Ikea, son del tamaño perfecto para hacer este tipo de mantita. A continuación doblamos la toalla por la mitad como se ve en la foto que sigue.


Buscamos dos platos, uno de tamaño de postre y otro más grande.


Con el plato pequeño y un rotulador de los que se van con agua marcamos la curva de las dos esquinas de la toalla como se muestra en las siguientes imágenes.



A continuación doblamos la toalla y marcamos con un alfiler el centro de la manta.


Con la ayuda del plato hondo marcamos la curva central de la mantita como se ve en la foto. El alfiler nos sirve de referencia para colocar bien el plato y que la curva quede centrada en la toalla. A continuación marcamos con un rotulador.



Ahora con la ayuda de unas tijeras cortamos la toalla siguiendo las marcas que hemos hecho anteriormente con la ayuda de los platos.



Cortamos ahora la tela de la mantita usando como patrón la tela de la toalla.


Unimos ambas telas colocando derecho con derecho y fijando con alfileres.


Cosemos todo el contorno para fijar ambas telas dejando una apertura en el lateral para luego poder dar la vuelta a la mantita. 


Damos la vuelta como si se tratara de un calcetín.


Planchamos bien la mantita y cosemos con puntada escondida la apertura que hemos dejado abierta para dar la vuelta.


Ahora con la ayuda de la máquina de coser hacemos un pespunte decorativo en todo el perímetro de la mantita.


De este modo hemos terminado.


Espero que el mini-tutorial os haya gustado y que os pueda servir de ayuda a todos vosotros. No me extiendo más que el post está quedando demasiado largo. Hasta pronto y nos vemos en la próxima entrada. Feliz semana a todos.