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martes, 6 de octubre de 2020

Reciclar botes de cristal: tres ideas

¡Hola a todos! Este martes os traigo un post un tanto distinto de lo que normalmente os suelo mostrar, pero es sin duda una idea que llevaba rondando por mi cabeza mucho tiempo y que me ha costado materializar, pero nunca es tarde, ya sabéis lo que dice el dicho. 


Muchas veces os he comentado lo mucho que me gusta reciclar las cosas, lo que quizás desconocéis es mi pasión por los frascos de cristal. Tengo una especie de fijación con ellos, porque me gustan todos hasta los más corrientes, si tuviera espacio creo que no me desharía de ninguno, porque a todos les veo posibilidades.


Si os pasa como a mí y os encanta el reciclaje y sobre todo los frascos de cristal este post os va a encantar porque os traigo tres propuestas muy sencillitas, sólo necesitáis una pistola de pegamento caliente, algo de cáñamo y una buena dosis de imaginación.


La primera de ellas es quizás la más romántica de las tres, como podéis ver en las fotos he decorado un pequeño frasco de conserva con una puntilla en color beige, que también es reciclada. Para ocultar la rosca del frasco he pegado una cuerda estrechita de cáñamo con un poco de pegamento caliente. Es una solución muy sencilla pero sin duda resultona, tanto que la he repetido en los tres casos. No me digáis que no luce precioso el frasquito sobre mi escritorio.


La siguiente propuesta tiene un marcado carácter marinero, se trata de una pequeña estrella de mar en color morado, a la que le tengo mucho cariño porque fue un regalo de mi hija. La tenía un tanto olvidada y ahora ha recobrado el lugar que se merecía.


Y por último llego a la tercera propuesta, que de nuevo tiene un aire muy marinero. Se trata de un viejo adorno de jarrón, que lleva tanto tiempo conmigo que ni siquiera recuerdo donde lo compré,  y que como la estrella vuelve a lucir con todo su esplendor.


Para fijar todos estos elementos me he valido de una pistola de pegamento caliente. Me ha sorprendido lo fácil que ha resultado pegarlo todo, además de la buena sujeción que se consigue con este tipo de pegamento. Qué os puedo decir, me tiene enamorada. Creo que definitivamente no va a volver a la caja de herramientas de mi marido.

Y con esto despido este post, si el tema del reciclaje os gusta y también el ganchillo no me faltéis el martes que viene. Hasta pronto y nos vemos en la próxima entrada. Un besote muy grande.

martes, 5 de noviembre de 2019

Bolsita de olor: una nueva idea para reciclar.

¡Hola a todos! Espero que la semana os haya ido bien. Yo por mi parte contenta de haber podido sacar un hueco para escribir este post, últimamente con tanta visita al médico a penas si puedo sacar tiempo para dedicarlo al blog y a todos vosotros. Pero no estamos aquí para hablar de cosas tristes sino para compartir nuestra pasión por la costura, el patchwork y las manualidades en general.


Por los comentarios de la semana pasada he visto, que como a mí, os apasiona el tema del reciclaje así que he preparado una especie de mini-tutorial para explicaros como reciclar esas bolsas de tela, que muchas veces nos regalan, con la bisutería sobre todo y que  acumulamos sin saber que hacer con ellas. Con esta idea también podéis reciclar todos esos botones, que con el tiempo se van acumulando en nuestros costureros, esperando su oportunidad para brillar de nuevo.



Yo tenía desde hace algún tiempo esta bolsita, me la dieron con un collar que compré para una boda. Me encantaba el color y la textura de la tela, por eso la guardé, con la idea de hacer algo con ella. Por otro lado, tengo una caja llena de botones. Me apasionan y los encuentro todos bonitos, por eso nunca los tiro. Así que sumando dos más dos, llegué a la idea de decorar la bolsita con botones reciclados.


En primer lugar cogí un puñado de diferentes botones, con distintos tamaños, colores, texturas y materiales. Luego me propuse hacer una combinación que aunque heterogénea resultara armoniosa. Comencé con un botón muy grande forrado con lana, creo que es de una rebeca de invierno, que compré hace un millón de años y que ya no conservo. Ese botón me gusta mucho así que tenía que estar si o si en la combinación final.


Luego fui añadiendo poco a poco botones, poniendo y quitando, como si fuera un juego. La verdad es que me resultó muy divertido y creativo. Cuando conseguí una composición que me gustaba, le hice una foto para recordar exactamente la disposición de los botones y de este modo no equivocarme al coserlos. El resto fue fácil, coser y cantar.


Por último, rellené la bolsita con hojas de laurel, que me regalaron y que yo misma sequé en casa. Por si no lo sabéis, el laurel es un repelente de insectos natural estupendo. No solo le dará buen olor a vuestra ropa sino que además ahuyentará a las polillas de vuestros armarios. 


Y con esto termino, espero que el post os haya gustado y que os sea de utilidad. Un besote enorme y un millón de gracias por vuestros comentarios, y como siempre os digo nos vemos en la siguiente entrada. 


PD: Feliz cambio de armario.

miércoles, 13 de enero de 2016

Perritos de trapo

Si recordáis en otra entrada anterior os mostré un simpática tortuga de trapo, perfecta para decorar la habitación de cualquier niño. Hoy, os traigo otra propuesta similar, pero en esta ocasión se trata de unos perritos.



Para hacerlos he reutilizado la tela de unas viejas camisas de algodón de hombre, ya sabéis como me gusta reciclar y darle una segunda oportunidad a las cosas. Los tonos azules de las telas combinan perfectamente con la decoración del cuarto de mi hijo y han quedado perfectos sobre su cama.


La idea de hacer estos perritos la encontré en un blog que suelo visitar con frecuencia, su nombre "Coser fácil y más by vaya numerito". En dicho blog podéis encontrar tanto el patrón como las instrucciones para hacer estos graciosos perros, que son sencillísimos.





Modificando las dimensiones del patrón se pueden obtener distintos tamaños. Esta idea es perfecta para decorar habitaciones infantiles. Se pueden hacer tres perritos, uno de tamaño grande, otro mediano y otro pequeño; y colocarlos sobre una estantería infantil coordinando las telas de los muñecos con los tonos de la decoración. Esta opción resulta ideal por ejemplo, para las habitaciones de los bebés, y nos vale tanto para niño como para niña.






Para darle un toque de color a los perritos les coloqué unos vistosos lazos de color rojo decorados con unos bonitos botones. Todos los materiales que he empleado a excepción de los lazos de los perritos y los botones que los adornan son reciclados. La tela como ya os he dicho antes procede de viejas camisas de hombre, el relleno de viejos cojines ya desechados y los botones negros que hacen las veces de ojos, proceden de viejas prendas de vestir sin uso. Como veis todo puede tener una segunda oportunidad.



No me extiendo más. Espero que la idea os haya gustado y que la pongáis en práctica. No dudéis en comentar y gracias por vuestras visitas. Hasta pronto y nos vemos en la próxima entrada.





                                        
                                               


lunes, 11 de enero de 2016

Bolsa de pan campestre

De nuevo os traigo un trabajo basado en el reciclaje de otros elementos. En este caso, se trata de una bonita cenefa, decorada con unas llamativas cerezas bordadas, que en otro tiempo decoró un estor para la cocina.



Siempre me han gustado las cerezas, son unas de mis frutas preferidas y su color rojo intenso siempre me ha parecido precioso. Así que cuando me madre me enseñó esta colorida cenefa, que tenía guardada desde hacía tiempo, supe inmediatamente que hacer con ella. La idea fue instantánea: una bolsa para el pan.



El trabajo en sí fue muy sencillo, sólo tuve que cortar la tela roja para formar la bolsa del pan y colocarle la cenefa con las cerezas, formando dos hileras, que me recuerdan un poco a los volantes de un vestido.


Como sistema de cierre, un sencillo dobladillo por el que pasé dos cordones de algodón, comprados en la mercería, que fruncen la boca de la bolsa cerrándola por completo. Como podéis ver todo muy sencillo y fácil de hacer.



El interior está rematado con costuras francesas para evitar el deshilachado de la tela. Este sistema me pareció el más pulcro teniendo en cuenta que la tela va a estar en contacto con un alimento como el pan.

Espero que esta bolsa de pan con cerezas os haya inspirado y os sirve para elaborar vuestro propios proyectos, con los que poner "guapas" vuestras cocinas.


No me extiendo más. Hasta pronto y nos vemos en la próxima entrada.

domingo, 4 de octubre de 2015

Bolsa de tela totalmente reciclada: aprovecha tus bloques sobrantes

De nuevo y una vez más os traigo un ejemplo de reciclaje. En este caso se trata de una bolsa de publicidad que alguien me dio hace tiempo. La bolsa en cuestión aunque bastante sosa y aburrida, tiene una buena tela y está bien confeccionada. Es perfecta para ir de "shopping". ¿Pero cómo darle algo de gracia? 


Entonces y por casualidad encontré uno de los primeros bloques que cosí para la colcha de mi hijo y que al final terminé descartando. El bloque, un "log-cabin", es uno de mis favoritos, me parece muy bonito pero no tenía la más remota idea de qué iba hacer con él. Al verlo se me encendió la "bombilla" y supe exactamente cómo lo iba a utilizar.

En las siguientes fotos os muestro cómo reciclé mi bolsa de tela. Es muy sencillo y rápido. Espero que la idea os guste y que la llevéis a la práctica.


Lo primero que hice fue recortar el bloque y doblar el borde con la ayuda de la plancha y lo fijé con alfileres.


A continuación fijé con  alfileres el bloque a la bolsa con cuidado de no traspasar a la parte posterior.


Ahora sólo queda coser todo el perímetro con puntada escondida.


Planchamos y ya tenemos lista nuestra nueva y original "shopping bag".



Espero que la idea os haya gustado, que os inspire y que lo llevéis a la práctica. Como siempre os digo, hasta pronto y nos vemos en el próximo post.

lunes, 20 de abril de 2015

Burlete de patchwork

Las corrientes de aire frío pueden resultan desagradables e incómodas. El aire se cuela a través de cualquier rendija y resulta complicado combatirlo. En mi casa los días en que el viento sopla de norte, puedes sentir como se cuela por debajo de la puerta creando una corriente bastante desagradable; aunque subas el termostato de la calefacción sigues siendo la corriente fría en los pies.


Ojeando una revista de patchwork vi un burlete confeccionado con telas de tapicería y lonetas. El colorido de las telas empleadas encajaban muy bien con la decoración de mi salón. Así que me fui animando con la idea de  "fabricarme" uno propio. Me acordé entonces de mis "famosos muestrarios de telas", digo famosos porque ya os he hablado un montón de veces de ellos y de mi pasión por reciclar tejidos.




Tuve mucha suerte porque revisando los muestrarios encontré uno que me encantó. No sólo por su colorido que encajaba perfectamente con los tonos que buscaba sino también por la textura y el brillo de las telas.



El único problema es que no había demasiado tejido y me costó bastante trabajo conseguir "estirarlo" para que el burlete midiera unos 85 cm de largo. De hecho, al final tuve que aprovechar pequeños trocitos de tela sobrantes para poder alcanzar los 10 cm finales. Pero quedó muy bonito y estoy muy satisfecha con el resultado.

Detalle: Los diez centímetros finales.
En cuanto al diseño y a la disposición de los tejidos, os diré que es pura improvisación. Podríamos decir que es un "crazy patchwork". El único criterio que seguí para disponer las telas fue el contraste de colores alternando los tonos oscuros con los claros. Espero que os guste y que os resulte útil esta nueva idea.


domingo, 1 de febrero de 2015

Tutorial: como reciclar una cesta de mimbre

Como suele decirse lo prometido es deuda, por eso os he preparado el tutorial sobre cómo cambiar el forro de un cesta de mimbre.


El primer paso para cambiar el forro de nuestra vieja cesta de mimbre consiste en descoser el forro que queremos cambiar, con el fin de que nos sirva de plantilla para cortar la tela del nuevo. 
  


Para ello vamos a utilizar un descosedor o unas tijeras pequeñas con buena punta. La verdad es que los descosedores son muy útiles, cuestan poco dinero y se pueden encontrar con facilidad en las mercerías. Así que no lo dudéis haceros con uno.

Una vez descosidas todas las piezas, plancharemos hacia adentro todos los márgenes de costura de nuestro viejo forro para marcar la línea de costura lo más exactamente posible. 


Marcamos el contorno de la pieza con un lápiz de tela o un carboncillo de sastre. No olvidéis dejar un margen de costura para la nueva pieza. Sed generosos al dejar el margen; es preferible que sobre tela a que os falte. Para contar siempre estamos a tiempo. 


Una vez cortadas todas las piezas comenzamos con el montaje. Primero encaramos el derecho de la tela de la pieza de la base con uno de los laterales, fijamos las telas con alfileres y cosemos por la línea de costura marcada con el carboncillo. 


Una a una se van uniendo las piezas laterales a la base. Obtendremos una especie de cruz, como la que podéis ver en la foto siguiente.


A continuación coseremos los costados de las piezas laterales entre sí como si fuésemos a montar una caja.

Terminada la costura de las piezas laterales de la cesta y antes de seguir cosiendo comprobamos que el forro encaja bien, por si hubiera que hacer alguna rectificación. 


Comprobado que el forro encaja en nuestra cesta, procedemos a sobrehilar las costuras interiores para evitar que la tela se deshilache. Lo podéis hacer a mano, a máquina con un zig-zag o con algún punto similar al remallado como en mi caso.



Como podéis ver en la foto primero "remallamos" y luego con unas tijeras cortamos el excedente de tela. De ese modo se obtiene un resultado muy profesional.

El siguiente paso consiste en hacer el borde superior del forro. Este paso resulta muy simple. Sólo tenemos que hacer un dobladillo a la altura convenida y coserlo a máquina. Os aconsejo que primero fijéis el dobladillo con alfileres, lo coloquéis sobre la cesta para comprobar que la altura es la correcta. Si os gusta como queda entonces lo coséis.




El próximo paso consiste en hacer las asas y en fijarlas con alfileres para determinar su posición. Por último, las fijamos al forro con la máquina o a mano.


Planchamos un poquito y ya tenemos nuestra cesta como nueva.


Espero que este tutorial os haya resultado de ayuda. Hasta la próxima entrada.

sábado, 2 de agosto de 2014

Bolso de los recuerdos

Supongo que soy una fan del reciclaje de telas. Nunca tiro ninguna porque pienso que a todo se le puede dar una segunda oportunidad. Hasta las telas que nos pueden parecer feas o pasadas de moda pueden quedar estupendas si las sabemos combinar y les buscamos "su entorno", aquella labor donde parecen encajar a la perfección.

Eso mismo me sucedió con las telas que he usado en el bolso que os muestro en esta entrada. Las encontré en un cajón olvidado donde mi suegra las había guardado años atrás. Todos los retales de faldas, blusas, abrigos y vestidos que había ido haciendo a lo largo del tiempo estaban allí guardados.  Aquel cajón era como un albúm de recuerdos familiares donde cada trozo de tela servía para recordar una fecha, un bautizo, una boda, una comunión... La vida entera de una persona que por desgracia ya no está con nosotros.











El colorido de aquellos viejos tejidos me pareció precioso además del innegable valor sentimental que aquellos retazos de tela tenían como recuerdo familiar. Para mí fue como encontrar un tesoro escondido, olvidado durante muchos años. A continuación pensé  ¿cómo las voy a usar? Tenía que encontrarles "su entorno".  Entonces recordé haber visto en una revista de patchwork un bolso donde aquellas pequeños trozos de tela encajarían a la perfección, como suele decirse me venían como "anillo al dedo".






Pasaron los meses y la idea del bolso seguía en mi imaginación donde hay más proyectos que tiempo material para llevarlos acabo. Entonces un día mi padre apareció con algo que yo considero un gran regalo, me trajo un motón de muestrarios de telas y tapicerías que un vecino iba a tirar  y que él rescató para mí. Desde pequeña he sentido fascinación por las telas y sus coloridos. Los catálogos de telas  me vuelven loca no me preguntéis por qué pero me gustan mucho. Allí entre aquellos muestrarios estaban las telas que me faltaban para mi proyecto. Ya podía comenzar con mi bolso de los recuerdos.




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